Como arreglar un corazón roto

La primera ves que me rompieron el corazón fue tal vez en la preparatoria, en el primer semestre había una chica, de esas muy bonitas y muy inteligentes que a mi me gustan mucho, después de casi todo un semestre de ser su amigo y sentir poco a poco que no me iba a corresponder me armé de valor y le dije que me gustaba y quería saber si tenía oportunidad con ella, su respuesta me destrozó “no, y preferiría que ya no me hablaras más” BAM! ¡corazón roto!.

No fue la primera, ni la peor, ni la última, a mis 34 años me he enamorado más veces de las que me acuerdo, a veces ha sido que ella está enamorada de otro, o que creo que tengo una oportunidad cuando sólo leí mal las señales que me mandaba, o que yo,  sin ningún motivo o señal aparente simplemente idealicé a la susodicha al grado de hacerme creer que era la mujer perfecta y cuando la realidad pegó me quedé triste y sólo.
Pero no duró para siempre, es más, a veces lo superé más rápido de lo que esperaba y casi todas las situaciones tuvieron algunos puntos en común.
Distancia
Muchas investigaciones apuntan a que el enamoramiento sucede al nivel del sistema límbico, de una forma muy parecida a la adicción por cocaína, produciendo una serie de neurotransmisores que provocan placer, entre otras cosas, esencialmente, el enamoramiento es una adicción química y hay que tratarla como tal, hay que alejarse del estímulo, hay que borrar su teléfono, sacarla del facebook, regresarle sus regalos, básicamente sacarla de tu mente y de tu espacio.
Tiempo
Esto es fácil de explicar, como cualquier herida las heridas del corazón necesitan tiempo para sanar, hay relaciones que tardan más que otras y hay algunas que nunca terminan de sanar totalmente, en especial porque seguimos rascando la herida hasta que vuelve a sangrar, por eso hace falta tiempo, tiempo donde uno no piense en el o ella.
Conciencia 
Esta esa más difícil de explicar y de entender, pero en este caso nos podemos enfocar en estar atentos a nuestras emociones y sentimientos, escucharlos, entenderlos y darnos cuenta de cuando estamos caminando por terreno peligroso, cuando vemos algo que nos la recuerde no debemos dejar nuestra mente volar hacia esas memorias que nos provocan dolor, sino enfocarnos en el presente.
No digo que será fácil, ni rápido, pero definitivamente nos ayudará a recuperarnos de la pérdida y a seguir adelante.
Por cierto, esa chica que dijo que no quería que le hablara, el semestre siguiente la volví a ver y dijo que me extrañaba y terminamos siendo buenos amigos, así que quien sabe, la vida da muchas vueltas.

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