Zen y el arte de hacer filas.

Nota: este post no tiene nada que ver con el budismo zen.


Yo odiaba hacer fila, lo odiaba tanto que prefería caminar dos kilómetros al otro banco con tal de no hacerla, aunque tomará aún más tiempo ir y regresar, tanto así odiaba hacer fila, es como lo más deshumanizante de la vida moderna, es como ser un número, es como ser un autómata y tener que obedecer la programación impuesta por el ser supremo que resulta que es una computadora súper lógica que le vale que tengas emociones y que de repente quieras salir desnudo a la calle o quieras ponerte a cantar temas de Broadway en plena fila del banco.

No, a ese ser supremo le vale, sólo debes hacer fila mirando hacia el suelo, sin usar tu celular y quitandote el sombrero, porque el ser supremo merece respeto, y la seguridad, si, eso también.

Pero bueno, yo odiaba hacer fila, cuando era un adolescente que no sabía nada y quería hacer revolución de todo, pero ahora debo decir que no me desagrada tanto, digo, no es que me guste tener que esperar atrás de 150 personas para poder depositar un cheque de mil pesos, pero creo que he reconsiderado mi postura.

Primero, creo que hacer fila es algo muy humano, no se de otro ser en la naturaleza que lo haga, bueno, sólo las hormigas y aún ellas son la otra especie más exitosa sobre la tierra, tanto así que se dice que la masa de las hormigas es igual a la masa de la humanidad, a lo mejor no es tan malo hacer fila.

La fila más particular de todas es la fila del banco, es quizá la única inevitable, porque hasta la fe las tortillas se puede evitar alguna vez, ya desde que entra uno se siente raro, observado, en quincena es lo peor, hay que tratar de ir al banco a mitad de la quincena, la fila es más corta, hay que ir sin gorros o sombreros, y hay que asumir que cualquier persona nos mira.

Total que llega uno a la fila y no queda más que poner cara de idiota, nadie hace conversación con los otros asistentes, será porque todo mundo tiene algo que ocultar, o es una regla no escrita que nadie ha tenido la decencia de compartirme, así que uno se queda así en silencio, mirando hacia en frente,o al celular, hasta que un empleado bancario llegue a decirte que por favor lo guardes, no vayas a ser un criminal, y entonces si, lo único que puedes hacer es pensar.

Pero no se te ocurra pensar en vos alta, no vaya a ser que la gente crea que estas loco y ser loco no es buen visto en esta sociedad ,a menos que tengas menos de 18 años, entonces no sólo es bien visto, sino requerido, pero no estarías en un banco porque para que siquiera te den el saludo debes tener tu IFE, ahora INE. 

Así que te pones a pensar, y como no lo haces desde que saliste de la escuela,y aún ahí nadie te enseño a hacerlo de manera adecuada pues dejas que tus psicosis ande a rienda suelta y para cuando llegas al final de la fila ya has inventado la historia de todos los que alcanzas a ver, llegas con el o la cajera y tú trámite dura dos minutos, sales del banco y como humo todo lo que pensaste se fue de tu mente y nunca se te ocurrió que pudiste haber usado ese tiempo para meditar o mínimo relajarte.

Pero bueno, así es la vida moderna. 

3 Thoughts.

  1. Agradece que no te tocó hacer fila en el banco cuando aún no estaba el sistema computarizado, era: fila para que vieran que el cheque tenía fondos, fila para que el gerente te lo autorizara y fila para que el cajero te pagara.

    • Me tocó la época de llenar las fichas de depósito, y la de que tenían que llamar al duelo de la cuenta para liberarte un cheque en Bital.

Leave a Reply to Enrique Cancel reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>